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Isla de Pascua: un destino mítico


Miles de misterios rodean a este pueblo polinésico. Sus antiguas tradiciones han despertado la curiosidad de investigadores alrededor de todo el mundo. Hoy en el blog, te contamos algunos de los últimos descubrimientos sobre este lugar.

 

A 3.700 kilómetros de Chile se encuentra Isla de Pascua. El territorio se anexó a Chile en 1888 y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el año 1995. Desde mucho antes la isla es habitada por el pueblo rapanui. Su historia ha atraído a millones de investigadores internacionales que se han dedicado a estudiar la isla.

¿Cuáles son estos misterios y las teorías más interesantes? Acá te lo contamos.

 

La herencia sudamericana

Un estudio del año 2017 sugiere que no hubo real contacto entre el pueblo rapanui y los sudamericanos antes de la llegada de los europeos. La investigación fue realizada por la Universidad de California y publicada en la revista Current Biology. El estudio explica cómo no hay rastros de genética americana en el pueblo rapanui antes de la llegada de personas desde Europa en 1722.

 

Guerra civil

En 1877 vivían solo 110 personas en la isla. Se cree que este número tan reducido era debido a una guerra civil que acabó con gran parte de la población. Un estudio realizado por National Geographic desmiente esto y sugiere que los isleños le daban una gran importancia a la paz. Por años se ha creído que los cuchillos de piedra llamados Mata’a habrían sido diseñados para usarse en la guerra civil. Sin embargo, esta investigación explica que en realidad habrían sido para hechos para cortar y pulir maderas.

 

La alimentación

La historia dice que para transportar los moais los isleños derribaron muchos árboles e hicieron un mal uso de los recursos naturales. Un equipo de antropólogos de la Universidad de Binghamton analizó restos humanos para averiguar más de la alimentación que los antiguos rapanui obtenían del entorno. El estudio demostró que más de la mitad de su alimentación venía de fuentes marinas y que los recursos venían de suelos muy fértiles. Esto indicaría que la destrucción de los bosques no fue la catástrofe que se creía.